Juan Guerrero
ENTREVISTA / Teresa Coraspe, por Juan Guerrero

Es, además de poeta, narradora, ensayista, promotora
cultural, titiritera, y coordinadora de talleres literarios en comunidades y
centros carcelarios. Mantiene activa una página cultural, Ojo de Búho, así como
un portal personal, www.teresaeneltiempo.blogspot.com donde publica a las nuevas
voces de escritores latinoamericanos.
Poeta de la palabra esencial, esplendorosa y luminosa, parte
de sus libros están dedicados a la trascendencia de la vida cotidiana. Es
precisamente en ello donde Coraspe encuentra la razón de ser de su poesía. Se refugia
detrás de la gran puerta de la casa habitada por hablas. Ese ancestral útero
con ventanas cerradas y grandes candados que encierran los símbolos sagrados de
la heredad.
Desde sus primeros libros, Las fieras se dan golpes de
pecho, 1975; Vuelvo con mis huesos, 1978; Vértice del círculo, 1987; Este
silencio siempre, 1991; Tanta nada para tanto infierno, 1994; La casa sin
puertas, 2004; Teresa Coraspe va construyendo un universo personalísimo, con
referentes como el Orinoco, su acuosidad de resplandores que enceguecen
mientras la soledad, el agotamiento de los días interminablemente iguales,
pasan y dibujan la historia de siempre. De seres que nos colman y se van,
regresan a la nostalgia de la memoria.
Esa no pertenencia, ese saberse de ninguna parte hace
presente el desarraigo y la tristeza de las despedidas. Agonizar de amar la
vida, su belleza y plenitud. Porque la poesía de Teresa Coraspe es un canto a
la libertad del ser humano, a su intimidad y esencialidad por sobre todas las
cosas. “La libertad es belleza”, -nos responde Coraspe en parte de esta
entrevista.
LUCES EN LA CASA DEL RÍO (Poema de Teresa Coraspe)
III
Hay que cuidar la casa
contiene letras de cristales
que bien pueden quebrarse
romperse con el tiempo
Si alguien pretende entrar
nunca los dejes
en ella habitan duendes
hadas gnomos
que pueden asustarse
los fantasmas también
ellos encienden los cirios en las tardes
cuando el mar y el río se aprestan a dormir
y el silencio con velos sobre el rostro
les canta una canción
Cuida la casa que cambia en las mañanas
y en las puestas de sol.
Juan Guerrero: Mencionar en Guayana el nombre de Teresa
Coraspe y concretamente, en Ciudad Bolívar, es saber de una institución
cultural que a lo largo de medio siglo ha estado al frente de numerosos
proyectos en beneficio de la sociedad y de las nuevas generaciones de
escritores y artistas. Eres una referencia obligada para quien desee estudiar
el movimiento cultural del sur de Venezuela. De la misma manera, ¿crees que tu
obra poética es conocida y difundida en el país?
Teresa Coraspe:
Parcialmente, porque hay escritores que se han ocupado de mi trabajo,
pero en forma personal y no como realmente lo requiere un esfuerzo de años
ininterrumpidos en un quehacer que forma parte de mi vida. Lamentablemente nos
sentimos desamparados en cuanto a difusión se refiere.
JG: Naciste en la población de Soledad, que por cosas del
destino está político-administrativamente dependiendo de otra entidad federal,
la del estado Anzoátegui. Pero nadie duda de sus vínculos culturales e incluso,
históricos, con Guayana y el estado
Bolívar. En este orden de ideas, ¿tu poesía ha sido permeada por las voces de
los antiguos poetas que vivieron a las márgenes de nuestro río padre, el
majestuoso Orinoco? ¿De dónde procede esa vena poética en Teresa Coraspe?
Teresa Coraspe: Es justamente una pregunta que yo misma me hago. Pienso que
debe ser por un estado de soledad y tristeza que he llevado siempre conmigo.
Quizás esas sean las voces de mi mundo interior.
JG: Quien lee tus primeros libros, ‘Las fieras se dan golpes de
pecho’, o acaso, ‘Este silencio siempre’, encuentra una voz que habla casi como
en susurros. Una voz que habla desde el fondo del alma. Aquietada,
melodiosamente melancólica. No diría que es tristeza ni tampoco fracaso. Es una
ternura de vivir en la cotidianidad de una existencia que a ratos se contempla,
se ve al espejo, se complementa en lo diario que exaspera o se deja ir entre la
casa habitada y sola. ¿Son esas voces, las tuyas o hablan otros entre tus
versos?
Teresa Coraspe: Ambas cosas. Hablo y surgen otras voces que creo son las
mismas que llevamos por dentro. Existe un encuentro de ellas que se expresan en
mis libros, pero en sí no es algo consciente. No se busca, llegan.
JG: Eres la escritora que recorre las ausencias de sí misma y de
otros. Te mencionas mientras señalas en tus versos lo que ha sido, es y será el
hombre; una esencia de silencio, intimidad y lejanía. Lo dejas marcado en tus
libros, cuando quedas “con las edades perdidas y los senos desnudos” ¿Es en el
desarraigo donde anida tu escritura o nos hablas desde ese centro?
Teresa Coraspe: El desarraigo es una constante, como una pérdida que, de
alguna manera, debo manifestar para evitar el ahogo.
JG: Porque, siguiendo con la reflexión anterior, en ‘Tanta nada
para tanto infierno’, la voz nos describe una existencia desde la hondura de lo
que nunca podremos palpar, apenas sentir como un sobresalto. Una fenomenología
de la existencia. ¿Es ahí, entre esos pedazos de vida donde encuentras razones
para sostenerte o mejor dicho, soportarte?
Teresa Coraspe: La poesía es mi asidero, un soporte, una salvación, aunque
ante todo, son las lecturas, los libros, los autores, quienes me han ayudado a
vivir.
JG: Centrémonos ahora en otros territorios más mundanos. Has
sido incorporada a la Academia Nacional de la Lengua, en representación del
estado Bolívar. Ocupas el sitio que dejó la destacada escritora, Jean
Aristeguieta. Una escritora poco estudiada y desconocida para gran parte de las
nuevas generaciones de intelectuales y artistas venezolanos. Esta designación
es un reconocimiento a tu vasta y constante labor en el área cultural. ¿Qué nos
puedes decir sobre esto?
Teresa Coraspe: Realmente es un reconocimiento al cual había declinado en el
año 2013, pero lo acepté ante una nueva proposición el pasado año y, pienso que
sí lo es. La poesía merece todo, no yo.
JG: En los últimos años se aprecia una tendencia mundial a
incorporar las obras de los más destacados artistas, escritores y poetas, al
directorio de libros que deben ser estudiados, valorados y promovidos en los
centros educativos. ¿Crees que ese es el caso venezolano?
Teresa Coraspe: El caso venezolano actual es un caos. Y mucho más para la
promoción de obras y edición de nuevos libros, tal como sucedía años anteriores
donde había una mayor oportunidad para los artistas y donde las editoriales
tenían mayores libertades. Me refiero a los tiempos de Monte Ávila, Fundarte,
Ediciones al Sur y muchas más.
JG: Te hago una pregunta directa. ¿El Estado venezolano y la
sociedad, valoran a losartistas y escritores?
Teresa Coraspe: En este tiempo donde la Edad Media ha vuelto con su
oscurantismo y persecuciones, no valoran ni a artistas ni a escritores y hay un
profundo irrespeto por la creación y por el ser humano en general. Existe una
destrucción de nuestra cultura, de nuestro patrimonio, de nuestros símbolos, y
ya ni Simón Bolívar tiene rostro.
JG: Sé que tú has sido una incansable promotora de la poesía a
través de talleres literarios donde se han formado nuevas voces. ¿Qué logros
nos puedes indicar en esta actividad?
Teresa Coraspe: Lo esencial ha sido la promoción del libro y la lectura y el
incentivo a las personas a una manera diferente de ver la vida a través de la
belleza que existe en las artes.
JG: Teresa. La puerta de tu poesía sigue abierta a nuevos
proyectos. Es una pregunta para que nos indiques en qué estás trabajando en la
actualidad.
Teresa Coraspe: Sí, por supuesto. Ya he terminado mi novela breve ‘Brumas de
La Habana y otras ciudades’, y varios libros inéditos de poesía: ‘Éxtasis del
mar’, ‘El mar de fondo duele’, ‘Casa en el agua’, y ‘Las casas de la memoria’.
JG: Los poetas del sur –como se les ha dado en mencionar a
algunos- están marcados por lo telúrico, la constante claridad que deslumbra y
enceguece, y también por lo áureo, esa brillantez que junto con la acuosidad de
las aguas dulces, como el Caroní o el Orinoco, pueblan toda o parte de su obra.
¿Hay alguna gota de ese constante e inagotable manantial en tu poesía?
Teresa Coraspe: Indudablemente. No existe un escritor en Guayana que no
tenga como marco el río. En mi caso, por supuesto, el Orinoco, y si te pones a
revisar la bibliografía de escritores guayaneses, siempre encontrarás textos
donde las aguas son una constante.
JG: ¿Está la actual poesía venezolana marcada por el trazo
femenino o acaso, será una moda de juventud en ciertas escritoras que se
inician?
Teresa Coraspe: La poesía es la poesía, sin moldes y sin géneros. Ella donde
irrumpe, es.
JG: ¿Crees pertenecer a una generación de escritores o estás al
margen de esas generaciones y corrientes literarias?
Teresa Coraspe: Mi tendencia, si así puede llamarse, está enmarcada en mi
propia existencia. Esto no niega el influjo de corrientes literarias en las
distintas generaciones de escritores.
JG: En el contexto de la actual situación político-social
venezolana, ¿crees que la cultura, la literatura y en específico, la poesía,
tendrían algo que aportar para avizorar un nuevo país?, ¿es la palabra poética
una referencia para el ciudadano venezolano en estos tiempos de tanta
convulsión social, de tanta incertidumbre?
Teresa Coraspe: Es una postura personal de cada escritor. Algunos optamos
por callar, y creo que el silencio es un gran lenguaje donde la realidad lo
expresa todo. ¿Avizorar un nuevo país? Es lo que todo venezolano anhela y en
ello todas las formas de creación están implícitas, porque una expresión de la
belleza es la libertad.
JG: Un régimen totalitario como el venezolano. Que ya ha sido
reconocido oficialmente por organismos internacionales como dictadura que viola
sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos. Que ha sido denunciado
por destruir constantemente la memoria cultural, imponiendo nuevas imágenes,
nuevas fechas históricas de aniversarios y rebautizado esquinas, monumentos y
obras antes construidas. ¿Puede ser enfrentado con la palabra y los símbolos de
la poesía?, ¿Como por ejemplo, la casa y la memoria presentes en tu obra
poética?
Teresa Coraspe: Con la palabra poética se pueden denunciar los atropellos de
un régimen que atenta contra la vida cultural y los derechos del ser humano.
Hay escritores como García Lorca, Miguel Hernández, Nazim Hikmet, Aleksandr
Solzhenitsyn, Caupolicán Ovalles Guillermo Cabrera Infante y tantos otros, que
lo han hecho. Sin embargo, a algunos les ha costado la cárcel, el exilio y la
muerte.
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