domingo, 14 de octubre de 2018
miércoles, 15 de agosto de 2018
PÍO GIL
José
Carlos De Nóbrega
Pedro
María Morantes, Pío Gil, fue un polémico escritor y panfletista tachirense
nacido en La Sabana el año 1863 y fallecido en París el año 1918. Entre sus
libros, centrados la mayoría en una crítica endurecida al gobierno de Cipriano
Castro, tenemos la novela “El Cabito” (1909), “Los felicitadores (1911),
“Cuatro años de mi cartera” (1911, materia de esta glosa), la serie
“Personalismos y verdades” (Panfletos Amarillo, 1912; Azul, 1912 y Rojo, 1913),
Lira Anárquica (1917) y la biografía “El Capitán Tricófero: Cipriano Castro”
(edición póstuma de 1955). No es descabellado de nuestra parte considerarlo
como uno de nuestros más conspicuos moralistas, al igual que el dionisíaco
Andrés Mariño Palacio, el muy apolíneo Arturo Uslar Pietri y el aguafiestas
Domingo Alberto Rangel.
“Cuatro
años de mi cartera”, duélale a quien le duela, es un libro muy venezolano tanto
en el tratamiento del tema como del lenguaje. Panfleto, eso sí, de un gran
virtuosismo escritural y, por qué no, de una notoria vigencia: Los aduladores
o, como los definió Pío Gil, los “felicitadores” aún pululan por Venezuela,
América Latina y el resto del mundo. Por ejemplo, el grupo de oligarcas
valencianos que le lamió las heridas y las suelas a Cipriano Castro en Tocuyito,
esto es al caudillo por venir, queda muy mal parado. “La radiografía de la
adulación en la Venezuela de Castro”, cubre el período de escritura que va de
1905 a 1911 (históricamente desde el inicio de su gobierno hasta la traición de
su compadre Juan Vicente Gómez).
Sin
lugar a dudas, la obra panfletaria de Pío Gil constituye la prosa-padre de
escritores como Argenis Rodríguez, vástago putativo a quien le tocó fustigar la
Venezuela Saudita de Carlos Andrés Pérez I a mediados de los setenta. No sólo
se trata de la fijación moralista del autor respecto a su época histórica, sino
en especial de la asunción de un lenguaje criollo, mestizo y escatológico.
Acompañamos entonces al escritor Carlos Yusti en la vindicación del panfleto
bien punzante y mejor escrito. Claro está, Pedro María Morantes no apela a la
coprolalia inigualable de Rodríguez.
En
el caso de Pío Gil, tenemos que el cronista-ensayista no economiza denuestos ni
invectivas contra los politicastros, empresarios indolentes y funcionarios rastacueros
que integran el bando de los enemigos de la República. La hipocresía y el
despropósito, signos disfuncionales típicos de las Sociedades de Cómplices, son
expuestos descarnadamente como en una desolada tienda de abarrotes. Por
ejemplo, el Decir de su discurso áspero no necesita de las veladuras del estilo
ancladas en el anonimato enculillado: “No hay grandes virtudes ni grandes
vicios; hay, sí, grandes robos, pero los ladrones no son grandes; son rateros
que saquean las arcas públicas con miserables combinaciones de granujas;
pilletes que estafan millones, con vergonzantes operaciones”. La escritura
incansable se erige su propia guillotina en la promoción de la impunidad.
Si
revisamos el capítulo titulado “Por los estados Lara, Carabobo y Aragua”, el
pulso escritural asume el trazo hiperrealista y caricaturesco: La gira del
presidente Castro pareciera más bien la comparsa circense que mueve tanto a la
carcajada desternillante como a una tristeza azteca de larga data. Pío Gil,
como si fuese el Goya de Los Caprichos o Los Desastres de la Guerra, utiliza
con maestría la hipérbole a la hora de consolidar con la Palabra ácida su
sátira política compulsiva: En Barquisimeto, luego del discurso “pasada de
rabo” proferido por un servil sacerdote Álvarez, nos encontramos que
“Enternecido por uno de los discursos, el primer orador de Venezuela (se
refiere al único, esto es al Cabito), el general Liscano, Presidente del estado
Lara, lloró y se limpió el llanto con el pomo de su espada”. Más adelante, no
queda títere carabobeño sin cabeza, fuere prelado o seglar: “Entre una
canonización y un continuismo es seguro que preferirá el continuismo. El
Vicario de Valencia (léase presbítero Arocha) le restó al cielo un santo, el
santo con que lo había enriquecido el padre Álvarez, para darle a Venezuela un
déspota nuevamente usurpador. La idea está lanzada: el periodismo se encargará
de propagarla; los consejos municipales en pedirla, y el congreso en
sancionarla”. Por supuesto, el Presidente del estado Carabobo, el doctor Niño,
se sumó al corifeo apoteósico y adulador de las mal llamadas fuerzas vivas. ¿No
recuerdan al doctor Bebé ridiculizado en la novela de José Rafael Pocaterra?
La
breve crónica “El gran asesinato”, por otra parte, se refiere a la vil
ejecución del General carabobeño Antonio Paredes en 1907 (nos sumamos a la
propuesta del poeta Angulo en cuanto a la reivindicación de este personaje
histórico). La post-data no escatima la indignación del moralista venezolano:
“P.D. Me ha parecido inexplicable la conducta de los deudos del heroico
Paredes, tratando de vengar su muerte en el ejecutor dudoso del asesinato,
cuando existen los autores indudables de él. Aquel fue el brazo obediente,
movido por la voluntad; quien asesina es la voluntad, no es el brazo”. Por supuesto,
además de Cipriano Castro, se trata de la Voluntad perniciosa del Poder: El
Cabito acompañará a Bruto, sobrino de César, en el círculo infernal (forjado
por la literatura) que corresponde a los homicidas por motivos políticos.
El
capítulo final del libro es harto curioso, pues el panfletario y su egregia
víctima coinciden en el barco “Guadaloupe” a finales del mes de noviembre de
1908: Supone el exilio de Cipriano Castro luego del golpe de estado tributado
por su compadre Juan Vicente Gómez. Enterados ambos de esta trastada en plena
travesía, Pío Gil persiste en la claridad de juicio político y, por ende, el
pesimismo nacionalista dada la nueva circunstancia: “(Gómez) No se independizó
de Castro por amor a la patria, sino por interés personal”. Páginas más
adelante, nuestro iracundo moralista argumenta lo siguiente: “Como aquellos
emperadores de Bizancio, coronados por los alabarderos de palacio, Gómez no fue
a la conquista de la dictadura: la dictadura se la llevaron a su casa los
cortesanos”. Ojo avizor, no obviemos el papel de las potencias occidentales en
este desencuentro de compadres que trituraría a la República: Las concesiones
petroleras serían el botín a repartir para apuntalar el régimen gomecista.
No
está de más (re)visitar este libro, pues los “felicitadores” y caudillos
aventureros son todavía algunas de las marionetas movidas por los poderes
fácticos, ello para desgracia de la ciudadanía que los padece. Una pertinente
lectura de la Historia nos permitirá ver e identificar con la claridad calcinante
del mediodía a los verdaderos enemigos de la República.
domingo, 22 de julio de 2018
Funesta celebración
Funesta celebración
GIOCONDA BELLI
Este 19 de Julio de 2018, estoy en una Nicaragua muy distante a la de aquella fecha que hoy se celebra. Cada uno de estos 39 años, he empezado el día recordando a mis amigos muertos. La sensación de pérdida de tanta gente buena e idealista caída en la lucha contra la dictadura somocista sigue doliendo como aquel 19 de Julio de 1979 cuando vestida de verde olivo, con mi pañuelo rojinegro al cuello, recorrí en la trasera de un camión la Managua jubilosa. Lloré mucho recorriendo las calles llenas de gente que nos vitoreaba. Lloré por todos los que no verían ese sueño cumplido. Hoy, en cambio, siento alivio de que no llegaran a ver lo que ha pasado con su revolución. Desde el 18 de abril, los nicaragüenses hemos vivido lo que jamás debió repetirse.
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| Foto del diario "EL NUEVO DIARIO" |
Durante 11 años, pareció invencible. Logró dividir a la
oposición, impidió con argucias legales la participación de partidos legítimos
y dominó el poder electoral para obtener resultados favorables. Pero todo el
maquillaje, el ropaje, cayó cuando tuvo que enfrentar las consecuencias de la
brutal represión con que intentó acallar las protestas del 18 de abril. En tres
días, 23 personas, estudiantes la mayoría, fueron asesinados. Nicaragua
conmovida despertó y mostró el descontento que calló durante 11 años. De las
grandes ciudades a los pequeños pueblos, la protesta contra un decreto derivó
en un grito unánime: “Que se vayan”.
Inicialmente sorprendido, se mostró conciliador. Llamó a un
diálogo con la mediación de la Conferencia Episcopal y dejó correr la euforia
de la población que por unas semanas se sintió capaz de convencerle de que
debía marcharse, que debía dejar su ambición de perpetuarse en el poder o de
instalar otra dinastía a través de su esposa, la vicepresidenta. Pero el
verdadero Daniel Ortega no resistió mucho tiempo el desafío. Mientras el
diálogo le ganaba tiempo, él se preparó para aplastar la rebelión.
Sistemáticamente, pueblo por pueblo, con un ejército de paramilitares
encapuchados, dominó, sin reparar en el costo humano, las barricadas que el
pueblo levantó. Contra morteros, hondas, piedras y unas pocas pistolas
artesanales, arremetió con armas de guerra.
En tres meses más de 300 nicaragüenses, en su mayoría
hombres jóvenes, murieron asesinados. Otro tanto ha sido detenido y acusado sin
debido proceso. Hay cientos de heridos y desaparecidos. Y la cuenta sube a
diario. Aunque él evade su responsabilidad, el pueblo ha filmado con sus
teléfonos los atropellos y sabe quién es el responsable. La condena de la
comunidad internacional tardó pero llegó al fin. 21 países representados en la
OEA condenaron su actuación el pasado miércoles 18 de Julio. Este 19 en la
plaza, sin embargo, en la celebración del 39 aniversario, ignoró los muertos
del pueblo.
Leyó solamente los nombres de los pocos policías caídos en
la ola de violencia que él mismo desató. Acusó a los sacerdotes de golpistas,
de guardar armas. Demonizó a quienes se le oponen llamándolos satánicos,
terroristas y delincuentes. Calificó de golpe la rebelión, la atribuyó a
intereses externos. Flanqueado en la tarima por invitados de Cuba y Venezuela,
repitió su discurso de paz y llamó a sus partidarios a defender esa paz
mortífera a toda costa. La rebelión ha amainado, reducida a sangre y fuego,
pero él, como el cuento de Anderson, El traje nuevo del emperador, ha quedado
desnudo, ha revelado su esencia de dictador ante su pueblo atribulado y el
mundo.
| Gioconda Belli Fotografiada por Yuri Valecillo |
sábado, 21 de julio de 2018
Cadenas
Conocí a Rafael Cadenas en el año 1985 en la Escuela de Letras, ese año le habían concedido el Premio Nacional de Literatura. Estaba sentado leyendo en un pupitre cuando le interrumpí para felicitarlo y a la vez pedirle me autografiara una reedición de su Cuadernos del destierro que le había comprado a uno de esos truhanes que montan sus ventorrillos ilustrados en la avenida Lecuna, y a quienes hay que regatearles por aquello de que te lo venden más caro que en los establecimientos de libreros. De nuestro encuentro no salió nada especial, tan es así que lo recuerdo como si fue ayer, de frío y distante.- Ante mí estaba un hombre sufrido por la dificultad de respirar y un hastío por el mundo externo que lo manifestaba a través de su silencio. Allí hice mío aquello que me recalcó el poeta Ludovico Silva: “Cuando admires a alguien evita conocerlo para que sigas creyendo en él”. Lo que sí me quedó clarísimo es que su poema Derrota es un acto de desprendimiento desgarrador que lo ha intentado emular sin éxito. La voz de Cadenas siempre se notará en cualquier esquina o calle de nuestra literatura y más allá, como se dice en los cenáculos literatosos: “Cadenas es Cadenas”, y no hay vuelta atrás ni de tuerca.
Lo cierto es que hay algo latente y muy interesante en el tejido social venezolano actual. Hay un poeta de moda, hay alguien de trascendencia en el espacio de la estupidez funcional que nos está acogotando entre lamentos y colas. Rafael Cadenas está siendo tomado en serio, aquí donde nada es ya tomado con la debida atención en vista de la trivialización de la inteligencia y la creación, al punto de hacer del arte algo así como un accesorio que no está en capacidad de mover ni conmover si detrás no está el hombre ideológico con su carga de justicia animosa y de anime que no arrima nada finalmente en la carrera por mantener a las mayorías en la sobrevivencia, entretenidos con clases magistrales de corsario populismo.
Rafael Cadenas quieran o no es parte de la conciencia crítica de este país. Es parte de un país descuartizado que trata de juntar sus partes con unos protagonistas que muchas veces juegan a meterle gol a su mismo equipo. A veces no sabemos quién es quién, porque el lenguaje, que es una de las grandes preocupaciones de Cadenas, también lo han trivializado al punto que estamos en estado de incredulidad permanente y creciente.
Todos queremos a Rafael Cadenas porque significa lo que nosotros no somos. Me explico, el poeta es desprendido al punto de rayar en la ingenuidad. El poeta no ha necesitado de sectas ni bandas que lo ensalcen, su obra habla y se mantiene sola. Esto viene al caso porque hay “poetas” que han pagado a editoriales españolas para que los publiciten. El poeta no sabe ni entiende el código de la adulancia; mucho menos sostiene el de la mentira porque ha vivido en primeros planos con sus diminutas victorias y sus muchas derrotas. Al poeta le duele con hondura este país. No ha hecho de su preocupación un acto económico ni mucho menos anda buscando un país porque sobrevive una claridad que está delante del mismo, tratando cada día ser más ciudadano, más persona y menos mediático a pesar que ya no se podrá salvar de ser una noticia que nos enaltece. Pero sobre todo el poeta es una lección permanente de humildad.
Días atrás le premiaron, una vez más. Se trata del Premio Federico García Lorca y lo maravilloso es que el jurado decidió a su favor por su obra directa, minimalista y exigente con la lengua. En otro aparte se lee que sus posturas suelen ser muy arriesgadas e incómodas con cualquier manifestación totalitaria del poder.
Los que piensan que el poeta está siendo crítico e implacable con los que nos gobiernan hoy están muy equivocados. Cadenas siempre ha estado en contra de todo poder y lo que sí se ha posesionado con ahínco en su vida es reconocer que lo que nos hará libres es la búsqueda incansable de democracia, entendiendo a la misma como una manera de vivir en libertad y paz.
Salve Dios al poeta, la demostración de llaneza y sencillez que nos hace sentirnos hoy más orgullosos de tenerlo vivo y pensando en un país mejor.
Fuente: Diario Correo del Caroní
Fuente: Diario Correo del Caroní
miércoles, 18 de julio de 2018
Deber de un madurista
Deber de un madurista
Yuri Valecillo
| Autorretrato |
La república se encuentra en la miseria, desesperanzada, los chicos dicen que no se quedaran fuera como intentado agarrase a los recuerdos de niños, en la nación una aspirina se convirtió en un objeto de lujo, una cerveza en algo suntuario, un cartón de huevos en una fantasía, la ropa limpia con detergente en una quimera. Pero entonces hasta ayer en la tarde el madurista habló del caracazo como un acto de rebeldía justificada por el hambre, el desempleo y la corrupción.
Nunca tanta hambre como hoy, nunca tanto desempleo, nunca tanta corrupción, pero hoy salir a la calle como el 27 de febrero de 1989 es GUARIMBA, en la Venezuela madurista el arte del deber es justificar. Justificar lo que ayer combatimos y entonces aparece el militante, el chico con doctorado en una universidad autónoma, algún graduado, que se ganaron el doctorado en esas universidades que ellos señalan de ser apéndices de la burguesía, aunque los parias estudiaron ahí.
Y van inventando su glosario portátil para justificar cualquier cosa, así como los nazis justificaron y justifican la limpieza étnica, o los estalinista el realismo socialista o los GULAG, así como los adecos no hablaban de bandas de gamberros. También como el Estado de Israel justifica el asesinato de hombres mujeres y niños palestinos o como Pinochet colocaba su gobierno como defensor de la democracia aun siendo un militar golpista.
Bien un glosario pequeño y simple, para un madurista las cosas son así:
PROTESTA SOCIAL / GUARIMBA
CORRUPCION ADMINISTRATIVA/ INVERSION REVOLUCIONARIA
MEDIOS DE COMUNICACIÓN / EXCESO DE LIBERTAD DE XPRESION
DESEMPLEO / ESTADO DE OCIO
DIASPORA HUMANA / DESAMOR A LA PATRIA
GASTO SUNTUARIO DE SU DIRIGENCIA / NECESIDAD DE PROTOCOLO
QUIEBRAS DE EMPRESAS DEL ESTADO / NUEVA CONDUCTA ADMINISTRATIVA
JUICIOS MILITARES A CIVILES (INCOSTITUCIONALES) / DESARROLLO DE UNA NUEVA JUSTICIA
DEVALUACIÓN DEL BOLÍVAR/ NUEVA POLÍTICA MONETARIA
PERSECUSIÓN A LA DISIDENCIA / CONFORMACIÓN DEL ESPÍRITU PATRIÓTICO
ABANDONO DE LAS CIUDADES / LUCHA POR EL PODER COMUNAL
ABANDONO DEL PODER COMUNAL / MOMENTO POLÍTICO NO CONVENIENTE
CIERRE DE PERIÓDICOS / BATALLA POR LA CONSERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y BOSQUES
SALARIOS DE 2 DOLARES MENSUALES / TIEMPOS DIFÍCILES PARA TODOS
BAJA DE LA PRODUCCIÓN PETROLERA / BATALLA FRONTAL AL RENTISMO PETROLERO
INSEGURIDAD PUBLICA / PREPARACIÓN PARA RESISTIR LA INVASIÓN IMPERIAL
HIJOS DE LA DIRIGENCIA ESTUDIANDO EN AUSTRALIA / AMOR A LOS CANGUROS
DESAPARICIÓN DE DIRIGENTE SOCIALES / DE ESO NO SE HABLA
MATRACA, MORDIDA POR SACAR UN PASAPORTE/ BATALLA POR LA IDENTIDAD
En Venezuela amigos@s del mundo se violan a diario los derechos humanos, tenemos un pueblo que lucha contra la ignominia. Nicolás Maduro es simplemente un Pinochet tropical, se violan los derechos humanos y la diáspora de venezolan@s en el exterior alcanza el número de millones.
Las cifras de desnutridos es alarmante, en los pueblos indígenas las enfermedades evitables como el sarampión diezman a la población, en las escuelas la deserción escolar alcanza cifras que sobrepasan el 30%, las universidades públicas y privadas cierran carreras frente a la ausencia de alumnos y la represión política crece en todos los pueblos, caseríos y ciudades, se cierran o se asfixian medios de comunicación impresos, amenazan de manera cotidiana a las radios y televisoras o tumban los medios de redes públicas.
En la Venezuela madurista la inseguridad personal es cotidiana y sus ciudades están entre las más peligrosas del mundo, el campo venezolano esta abandonado, sin siembra y aunque el Estado monopoliza los insumos (semillas, fertilizantes, abonos, maquinaria) la carencia de los mismos es impresionante, la industria petrolera motor de la nación durante muchos años hoy produce menos del 40% de lo que llego a producir, la persecución de los servicios de inteligencia, seguimiento y amenazas veladas contra medios de comunicación de cualquier signo político (mientras no sea del gobierno) es cotidiana. La pérdida de la confianza en los hasta ayer hermanos esta fracturada por el hambre y el miedo.
Notas a pie de página: Venezolan@ en donde estés habla con tus vecinos, envía cartas, mail, enlaces a los creadores de opinión pública del país donde te encuentres, denuncia lo arbitrario del gobierno madurista, y no descuides a los tuyos cada centavo que envíes desde el exterior cuenta. HOY MAS QUE NUNCA / RESISTIR ES VENCER.
lunes, 16 de julio de 2018
Biografías Pórtatiles (6): Yuri Valecillo
Yuri Valecillo
José Carlos De Nóbrega
Fotógrafo, promotor cultural y articulista nacido en Valencia, la de Venezuela, el año 1961. El arte fotográfico de Valecillo no deslinda lo estético de la inmediatez realista del reportero gráfico militante. Se publica esta primera semana de mayo de 2018, como complemento justo y necesario a la de Carlos Yusti, su amigo y cómplice en el arte y la vida.
| La gente como epicentro |
Yuri Valecillo es un fotógrafo de radio no sólo local sino latinoamericano. Su ojo reporteril y artístico de raza ha compuesto imágenes fotográficas en Valencia-Venezuela, Ciudad de México, La Habana, Ecuador, Caracas, París, Curazao y el Caribe, entre muchas locaciones. Ha incursionado en el retrato, el autorretrato, el cuadro de costumbres y el mural épico con un sentido rebelde que excede la agitación propagandística. Incluso su serie sobre los graffitis, afiches o pintas que estampan estupendos aforismos gráficos y frases políticamente incorrectas, se circunscriben a un metadiscurso artístico sin pretensiones egóticas ni academicistas.
Valecillo –tal como lo puede testificar su socio amistoso y cómplice, el escritor Carlos Yusti- convirtió su mirada punzante del entorno en una cámara fotográfica despiadada, rebelde y sin concesiones. Desde los restos coloniales de la decadente y perniciosa ciudad industrial de Valencia, pasando por el ensayo sociológico comprometido y publicado por el reportero gráfico en diarios y revistas de América Latina, hasta el diálogo con el mural polifónico que es la Ciudad de México (en donde reside hoy), son las experiencias viajeras que han desarrollado el ojo salvaje del fotógrafo Yuri Valecillo.
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| Invitación de exposición en México DF |
Entre las exhibiciones fotográficas de Yuri Valecillo (que exceden las cuarenta) destacan Cubarde, Punto Rojo (2007), Re/misiones (2009, con poemas de Mario Guzmán), Divino y Profano (2010) y Mexicanidades… Ellos y nosotros (2014). Incluso realizó una performance en el río Cabriales de Valencia-Venezuela, consistente en recorrer sus aguas contaminadas en una embarcación improvisada. A tal respecto, comentó el poeta Luis Alberto Angulo: “Me parece que es una protesta legítima, valiente, que tiene que ver con toda esta discusión que se está planteando no solamente en el terreno de la política, sino en el terreno de la cultura” (ello en sus implicaciones ambientales, ecológicas, sociológicas y estéticas).
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| Los fotógrafos Yuri Valcillo Y Paolo Gasparini |
Si bien nuestro amigo y retratista Yuri ha sido editor de publicaciones como Genio y Figura circunscritas a la fotografía y la literatura, además de dictar cursos de fotografía en la UNAM, asesorar en materia de imagen a diversas organizaciones de aquí y allá, y colaborar en proyectos editoriales como Rostro y Poesía (Universidad de Carabobo, 1996) del poeta Luis Alberto Angulo, siempre se impone esa vocación muy suya por un arte fotográfico que reivindique a la ciudadanía sufriente de a pie
| La protesta y el arte como arma social |
Para finalizar esta aproximación biográfica, he aquí un comentario nuestro a un libro suyo reciente publicado por Arte Literal:
La realidad confrontada. Itinerario fotográfico de Yuri Valecillo. Libro digital de fotografía de Yuri Valecillo bajo la curaduría y con textos de Carlos Yusti, publicado por el suplemento “Arte Literal” de Valencia. Esta rareza editorial no sólo complementa el Dossier fotográfico que la revista “Zona Tórrida”, n° 43, dirigida por el poeta Luis Alberto Angulo, dedica a este singular reportero gráfico, sino también completa un proyecto inédito propuesto por el ensayista José Carlos De Nóbrega que no fue aprobado en otras instancias. Revisando a varios comentaristas de su trabajo (Carlos Ochoa, Laura Antillano, Pedro Téllez, Angulo, De Nóbrega y Yusti), tenemos que Valecillo recorre América Latina, sus rostros y paisajes, manejándose con gran pericia en los géneros fotográficos del retrato, el reportaje gráfico, el cuadro crítico de costumbres y el mural épico con una naturalidad opuesta a la placa intervenida, el amarillismo y los efectos distractores de la mirada, tanto del que toma la foto como del que la recibe en un acto solidario y conmovido.
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| El escritor Carlos Yusti y Yuri Valecillo |
Fuente: Ciudad VLC
sábado, 14 de julio de 2018
El arte entre la farsa y la inutilidad
El arte entre la farsa y la inutilidad
Carlos
Yusti
A
manera de burla e ironía escribí un folleto-panfleto sobre arte conceptual y
efímero. Era una especie de catálogo con obras artísticas ultracontemporáneas y allí estaba una obra conceptual-efímera a la
que titulé desierto; consistente en
algo así: Con arena bastante fina de
playa o río haga varios montoncitos distribuidos en la sala. Luego con una pala
y una brocha recolecte los montoncitos en una bolsa plástica con cierre
hermético y obsequie a los espectadores. Incluso hice un boceto torpe de la
obra.
Esto
viene a cuento debido a que mirando The
Square (el cuadrado): La farsa del arte, me encuentro con la obra en la una
de las primeras escenas la película. La comedia dirigida y escrita por Ruben Östlund
está basada en situaciones y hechos que vivió el director.
Hoy
el arte actual parece responder a la impericia en el manejo de las técnicas
artísticas más elementales, sin mencionar que un buen número de farsantes, que
contratan a una tropa de terceros para hacer las obras, se ha instalado en las
salas de museos (y galerías de arte) en el mundo para convertir la actividad
artística en una farsa cómica, pero que se reviste de mucha seriedad y pompa
para que el dinero no deje de marcar la pauta y la orientación estética.
Esta
película The Square: La farsa del arte
retoma una pregunta que ya es un cliché: ¿para
qué sirve el arte? La respuesta se lee entre líneas en la cinta y para ello
apela al absurdo cruel de la vida cotidiana y en la que el arte parece no tener
sentido en una sociedad sin justicia social o cuando se esquiva la
responsabilidad para alcanzarla. El personaje central Christian, que funge como
curador de un museo de arte contemporáneo, se ve inmerso en un conjunto de
situaciones burlescas.
La
película es como un pequeño rompecabezas en donde las piezas van presentado
momento cómicos e irónicos para desnudar no sólo ese mundo hipócrita, y a veces
ignorante, del arte, sino de la condición humana atrapada en el absurdo con una
realidad retorcida, en absoluto aséptica, compleja, plena de ajetreo y estrés tan alejada de la tranquilidad
y la serenidad que se respira en cualquier museo.
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| Los famosos ladrillos de Carl Andre |
A Grosso
modo la cinta narra las vicisitudes de Christian (Claes Bang) que es el curador
de arte de un museo y cuya vida se ve alterada por el robo de su celular. El autor
del robo vive en un edificio repleto de migrantes de medio oriente. Este
suceso, su relación fugaz con una periodista y la susodicha nueva exhibición,
denominada el cuadrado, que prepara
el museo, para gastar un buen dinero donado por una fundación, cuya publicidad
es una campaña viral ideada por dos alelados relacionistas públicos, se podrían
considerar como los elementos centrales de este relato que busca hacernos ver,
como lo dice el título en español, la farsa que puede ser el arte y las
personas que viven alrededor de ese tinglado irrisorio que publicita obras de
arte en realidad infames.
Hay dos
secuencias de la película que se podrían tomar como metáforas puntillosas sobre
la piratería pedante ( o ignorancia con ínfulas) del arte en la actualidad. En
una escena se ve como unos obreros con una grúa remueven una estatua ecuestre, de
seguro un personaje histórico, un tanto clásica de bronce. Por impericia la
escultura se cae y el personaje pierde la cabeza. La pieza queda prácticamente
destruida para dar paso a un cuadrado luminoso que se cincela en los adoquines
donde antes estuvo la estatua. La nueva obra vanguardista, no ejecutada por la
artista, sino por los mismos obreros que destrozaron la estatua. En la otra
escena tenemos a una periodista que le pregunta al curador sobre algo que leyó
en el sitio web del museo: “Sí. 30 y 31 de mayo. "Exhibición/No
exhibición. Una conversación vespertina que explora la dinámica... de lo
'exhibible' y la construcción de lo público... según las nociones de 'sitio' y
'no sitio' de Ruben Smithson. Del no sitio al sitio, de la no exhibición a la
exhibición, ¿Cuál es la temática de la exhibición/no exhibición... en los
momentos atestados de mega exhibición". Por supuesto al curador todo ese
galimatías lo toma desprevenido. Quizá el arte actual sea hoy sólo eso: una
jerga pomposamente incomprensible que intenta dar sustento intelectual a obras
de dudosa calidad, tanto imaginativa como creativa.
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| La basura de Ivan da Silva Pedantowski |
Se
puede asegurar que el arte no es lo que está en crisis, sino la espiritualidad
del hombre. El arte actual (una grieta en una sala de turbinas, un grupo de
ladrillos en el piso, avisos luminosos adosados a los muros, una ratonera
pintada en una pared, una montaña de basura en el piso, cajas de cartón en
imperfecto equilibrio, etc.) se cotiza
hoy a buen precio, pero el monto no decide si una obra es trascendente o no. De
seguro se le colocan precios estratosféricos a las obras de arte para darles alguna
sustancia de peso, pero en un mundo donde todo se compra y donde todo se vende,
como un gran perolero en un estacionamiento, ya se sabe.
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| Obra de Martin Creed |
Como
no coincidir con el escritor Paul Auster que escribe sobre la inutilidad del
arte: “En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos,
el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo
la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los
cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo?
Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma
inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las
demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial,
como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo.”
Hitler
quiso ser pintor, pero fue rechazado por los académicos del arte, quizás si lo
hubiesen admitido el mundo sólo se habría llenado de mamarrachos pintados por
un tal artista llamado Hitler y evitado así una guerra y el horror de la campos
de exterminio nazis. Ironías aparte en el arte actual hay mucho incompetente
haciéndose pasar por artista, mucho todero con ínfulas tratando, como dijo
Rafael Bolívar Coronado, sólo de quitarle la telaraña a las muelas. Vendo un van
Gogh a buen precio.
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| La famosa obra de la cinta |













