viernes, 29 de julio de 2016

Dos veces Juan Calzadilla


FRANKLIN FERNÁNDEZ 

Soy un artista integral, y hacia allá apunta el artista del futuro quien no va a realizar una distinción entre los lenguajes y que va a moverse entre cualquier campo de la creación.

Juan Calzadilla




1 | Un artista integral

La trayectoria artística y poética de Juan Calzadilla (1931), es amplia y de una reconocida trayectoria. El aún tardío Premio Nacional de Literatura en su nombre, no ha influido en uno de los pensamientos más lúcidos de la literatura venezolana de vanguardia; que en las últimas décadas ha desarrollado una obra crítica plástico-literaria, que le ha valido por su parte el Premio Nacional de Artes Plásticas en 1996 y, de un destacado reconocimiento internacional como poeta. Investigador, crítico de arte, y sobre todo, poeta hasta la terquedad, Juan Calzadilla ha conjugado instintivamente su oficio de escritor con la del artista plástico, siguiendo los pasos provenientes de las vanguardias latinoamericanas y europeas. Una designación nada envidiable como “artista integral”; como el mismo se define, o poeta visual, como tradicionalmente se le conoce, Juan Calzadilla es, sin más ni más, un artista completo: un poeta plástico.

A sus 72 años, Juan Calzadilla opaca por completo el verdadero perfil del hombre urbano contemporáneo. Su presencia iluminada, es casi mística. Timidez y humildad resaltan en él como burbujas recién nacidas del alma. Transparente como la lluvia, delgado como el mimbre, de una alargada y sencilla contextura color sepia como el pasto. Cabellos, cejas y bigotes blanquecinos y grises como el casabe. Silencioso y profundo como una cueva. De voz rústica y hermética, pero sensiblemente armónica como un soneto. De mirada infantil; Juan es como un niño que parece un anciano y, a la vez, un anciano que parece un niño. La imagen juvenil de un artista que no parece un artista, un poeta que no parece un poeta, un hombre que no parece un hombre. Como toda perfección surrealista, Juan sencillamente no existe. Es una voz totalmente pura, sensible, invisible: “Soy invisible. Lo que ustedes están viendo es mi voz”.

Sin embargo, las palabras de Arturo Gutiérrez Plaza, nos sirven hoy para conocer y comprender al hombre que se parece, en cierto modo, a un invento de Warhol, un autorretrato de Rembrandt, o una imagen simbólica de Dalí: “Juan, poeta citadino y posmoderno, habitante de un tiempo donde algunos han expedido ya el certificado de defunción de la literatura, no se cansa de permanecer al margen. Sabemos que frecuenta talleres literarios desde hace mucho, donde se reúne con otros jóvenes para exhumar cadáveres exquisitos y ejercitar la libertad como único requisito genuino del poema. Tiene el vicio de publicar, sin atender el prestigio del sello editorial, ni el posible destino de sus libros. Tenemos noticias, también, de que en otras latitudes se le reconoce y estima más que en su propio vecindario... De generosidad extrema y abusiva sencillez Calzadilla ha impregnado su vida. Como pocos, que es decir mucho, quizás ciertamente como ninguno de su generación ha mantenido diálogo permanente con el tiempo presente y la voz del porvenir. De allí que su paso por cenáculos acartonados y academias sea, cuando ha sido, virtual accidente. Este ex-ballenero, más bien Jonás impenitente, nos recuerda a cada instante que la vida es lo que cuenta sin trazos ni metas, sin programas ni apuros...”

El dibujo como escritura poética, ha sido una de las constantes en la obra plástica de Juan Calzadilla. No en vano, podríamos hablar también, de una escritura que busca su transmutación en el dibujo, optando por el grafismo. El sentido ético y poético de la obra Calzadillana, es un diálogo permanente que se da a través de la naturaleza humana y sensible del hombre. Una experiencia alejada de los poderes propios de la razón.
De gran versatilidad creativa, Calzadilla ha desarrollado una dibujística experimental (o una poesía experimental), que constituye el núcleo de su creación más reciente. Con gran transparencia y coherencia, con un sentido enteramente lúdico, humorístico, sarcástico e irónico, se funde su obra con la crítica social, fiel a la tradición dadaísta y surreal.
Sus dibujos crean visualmente gestos verbales. “Formas escritas a mano”, son textos sin palabras. Libros sin portadas ni contraportadas. Poemas sin contenido. Estos dibujos pasan a ser asociaciones de trazos, líneas, sombras, cuerpos compactos en miniatura. A la vez, estos trazos, sombras y líneas, se transfiguran en signos que van más allá de la escritura, de las letras, de las palabras, de la grafía: formas humanas y signos caligráficos que armonizan, conviven entre sí. Son cuerpos figurativos, vagos personajes, imágenes minimalistas que conforman una comunidad de seres imperceptibles. Una comunidad que busca su organización en figuras y desfiguras que flotan en un ambiente sustentado por el verbo. Formas que crecen y disminuyen, se expanden y contraen, gestualizan el espacio corpóreo, y se transforman en una pulsión caligráfica que nos revelan la transformación de un dibujo, en algo que está más allá del dibujo. Elsa Flores ha dicho: “Varios de los dibujos de Juan Calzadilla se instalan en este mítico y común nacimiento del ser y la palabra”. Su poesía y su arte, han abierto las puertas para que una palabra pueda ser dos cosas al mismo tiempo. El mismo Juan dice al respecto: “Para algunos artistas plásticos, como en mi caso, la obra dibujística que realizan está estrechamente asociada a la escritura. De cierto modo se dibuja de manera muy parecida a cómo se escribe a mano. Al punto de que pienso en el dibujo como si se tratara de una escritura visual, compuesta por imágenes significantes y en la cual, plásticamente hablando, signo y sentido son lo mismo”. [1] ¿Quién puede discutir tal afirmación?. ¿Quién puede desvincular de la obra plástica de Juan Calzadilla, su soporte y sentido esencialmente poético? Sus dibujos están asociados a la escritura manual y a la caligrafía. Y sus poemas están vinculados al dibujo. Creo que nadie. Ni el mismo: “Dibujo porque me parece que reproduzco el arte de escribir”.

Para Juan Calzadilla, la poesía visual puede ser como la poesía escrita o la poesía de la palabra. En general, lo verbal y lo dibujístico convergen en un arte sincrético que da preferencia al carácter plástico, peculiaridad acertada de la grafía como arte, es decir, como imagen visual del lenguaje escrito.
El arte plástico-literario ya tiene sus antecedentes en la antigüedad, con Simias de Rodas y Teócrito de Siracusa hacia el 300 de nuestra era. En la actualidad, los antecedentes más cercanos provienen del letrismo y el concretismo brasileño y las propuestas provenientes de las vanguardias europeas. En Venezuela son muy pocos los artistas y poetas que han intentado tal consolidación: Dámaso Ogaz, Andrés Athilano, Ramón Ordaz y otros tantos, develan el juego existente entre imagen y palabra, experimentando continuamente con lo que podría resultar entre estas diferentes disciplinas.
Más de 20 libros conforman la obra poética de Calzadilla, entre la que destacan: Primeros poemas (1954), La torre de los pájaros (1955), Dictado por la jauría (1962), Oh Smog (1977), Diario para una poesía mínima (1986), Minimales (1993), Principios de urbanidad (1997), y los dos últimos, Corpolario y Diario sin sujeto.

De su actividad artística-poética y de su manera de enfrentar la realidad, habla con un tono razonablemente iluminado: “La gente siempre quiere verte en una actividad. Pareciera existir una predisposición contra el desarrollo del doble oficio y no entienden que la misma facultad que tienes para expresarte escribiendo, puedes tenerla para dibujar. El medio, se acostumbró a verme como crítico de arte y yo no he tenido la menor intención de pasar por ello”. [2] Además afirma: “Hay varias maneras de encarar las relaciones entre escritura y arte. Una es cuando el artista reflexiona, hace crítica o teoriza empleando el lenguaje literario. La otra resulta de cuando es el escritor el que incursiona en el lenguaje de los artistas plásticos (Como W. Bourroughs o Sábato). Hay un tercero que utiliza la escritura para expresarse físicamente con ella”. [3]

Calzadilla, artista total. Ensayista esencial. Poeta y artista hasta en la sopa. Hace juegos de palabras que es tanto como decir de ingenios: “Piensa en una poesía qué, aun estando escrita, no necesitara de palabras./ Y en la cual el sentido y no lo que se ha escrito sea lo que dé la cara por el poema”. Esta es su manera de entender las posibilidades de la aventura poética y artística. A veces, conocimiento por experiencia. Otras, experiencias por vivencias instantáneas: “Creo que la sensibilidad es una sola. El mismo impulso, o lo que llaman inspiración, que lleva a dibujar o a pintar automáticamente, cuando ese impulso se orienta a la producción de imágenes o ideas. Es mi caso y el de otros, como Jean Arp, que escribía y pintaba. En todo caso, no hago un problema de eso, ni una separación de lo plástico y lo literario. Intento integrarlo con la producción de pensamientos. Pienso que estoy bastante cerca de un pensamiento teórico en poesía y constantemente escribo reflexiones sobre el hecho poético, y es una reflexión metafórica que se dirige precisamente a fundir diversos lenguajes”. [4]
Sobre él y su obra ha escrito la traductora y poeta Ana María Del Re: “Como toda auténtica poesía, la de Calzadilla conduce hacia la búsqueda de lo esencial. Esencialidad del lenguaje, del sentido, de la creación misma, en la cual se evidencia una constante actitud reflexiva volcada sobre nuestro propio yo, nuestro estar en el mundo, nuestra identidad humana y expresiva. Es el lenguaje, en la palabra y aun en el dibujo como escritura poética donde se concentra una de las experiencias creadoras más importantes de Calzadilla. Así lo manifiesta reiteradamente en sus textos y en Corpolario precisa: “he tratado de que el poema conjugue en sí mismo una forma visual, válida como manifestación de una simbiosis de signo y palabra, y no como expresión de un mero acercamiento, recíprocamente ilustrativo, de dos lenguajes”. En las líneas finales de un breve texto contenido en Diario sin sujeto, uno de sus libros mayores añade esa afirmación: “Hay que hacer del lenguaje algo más transparente. /Que se pueda mirar a través de su opacidad/ como a través de un cuerpo”. La palabra se convierte en cuerpo y objeto del poema, en forma y contenido; a la vez, es el instrumento privilegiado por el poeta para lograr una exploración profunda donde tiempo y espacio, realidad y metáfora se integran en una totalidad de sentido que se busca a sí mismo”. [5]
Por su parte, Fernando Báez ha dicho: “...de la poesía de Juan Calzadilla: encontramos una situación, en el sesgo de su duración original, en su contexto irónico, creada como una atmósfera cotidiana, que sufre condicionamiento de un matiz, acaso un atisbo simultáneo, y se torna, en el giro inesperado, francamente humorística”. [6]
Reflexionando incansablemente sobre lo cotidiano y lo tradicional, Juan Calzadilla sigue arremetiendo contra la ciudad sin remordimiento alguno. En honor a la verdad. En honor al arte y la poesía.
Juan, poeta social hasta en la cédula, convoca al libre pensamiento y, testimonia, una vez más, el interés de lo poético llevado con buen pulso a los límites de la creación. Allí va, llevando la palabra hacia otra posibilidad escenográfica. Todo un personaje.

NOTAS
1 Juan Calzadilla. “Por un dibujo escrito”. El Nacional. Papel literario. Caracas. 01/03/98.
2 Robert Andrés Gómez. “Dibujo porque me parece que reproduzco el arte de escribir. Juan Calzadilla, premio nacional de artes plásticas”. El Universal. Caracas. 14/11/96.
3 Juan Calzadilla. “Fragmentos para un magma”. El Nacional. Caracas. 17/05/98.
4 Ana María Hernández G. “Juan Calzadilla: un artista total”. El Nacional. Caracas. 22/05/98.
5 Ana María Del Re. “Una cáscara de brillante espesor”. El Nacional. Caracas. 01/07/00.
6 Fernando Báez. “Principios de Urbanidad”. El Nacional. Caracas. 04/01/98.


2 | Hablado por sí mismo

● Las conversaciones con Juan Calzadilla son un acercamiento, sin duda muy singular, a un género dialógico de cotidiana ocurrencia. Durante los últimos treinta años, Juan ha adoptado la forma de enunciados orales, visuales y escritos, que se dan dentro de una u otra esfera de la praxis del hombre. Apelando a la praxis o al pragmatismo del entrevistado, el entrevistador procura obtener de él un testimonio, una información o un juicio que se consideran dignos de leerse, dignos de ser compartidos, dignos de ser comunicados al público, como una contribución formal al conocimiento.

● Juan Calzadilla, escritor, lector y crítico de su propia poesía, también es un excelente orador en cuya trayectoria apreciamos a un conversador admirable, exigente, incisivo, honesto, sagaz. Desde ese hermoso género que nos invita al diálogo, Juan razona, polemiza, argumenta, reclama, refuta, contrapone, organiza un principio de debate justo, equilibrado, con un rol instrumental y estratégico, situándolo, en ocasiones, a la misma altura de su interlocutor para oírlo, acogerlo y orientarlo.

● Silabario del Incierto, es un texto capital en la extensa bibliografía sobre el poeta y una guía fundamental para adentrarse en la lectura y análisis sobre su vida y obra. Las entrevistas recopiladas ofrecen un amplio panorama del pensamiento de Calzadilla, especialmente su reflexión teórica sobre la poesía y el arte (a quien esté interesado en los problemas y soluciones del hecho artístico), y su experiencia como creador en distintas áreas del conocimiento. Contienen información general y muy puntual sobre cultura, política, arte, artistas y literatura, en una especie de diagnóstico profundo y, al mismo tiempo sencillo, que puede leerse con facilidad “como la letra de una canción”.

● El Silabario es un cuaderno de lectura con entrevistas propias y ajenas, no elegidas al azar. Recoge una selección de treinta y cuatro conversaciones editas e inéditas con el maestro, divididas en dos capítulos: la palabra dibujada y dibujos desde la palabra. De allí la importancia fundamental de recopilar en un sólo volumen las entrevistas conocidas y desconocidas realizadas a Juan, por un iluminado grupo de colegas.

● El Silabario supone un acercamiento a un tipo totalmente novedoso de diálogo que debe recurrir a una formación verbal y visual. En esta nueva  atmósfera o escenario, Juan hace gala de su lenguaje vanguardista, donde entremezcla lo real y lo imaginario como inspiración y afirmación propia de las libertades humanas.

● Es bueno destacar aquí, no es la primera vez que trabajo con Juan Calzadilla. Juntos hemos organizado varios proyectos, como por ejemplo; la primera muestra internacional de poesía visual y experimental en Venezuela, en el marco del ‘6to Festival Mundial de Poesía’ celebrado en su nombre. En otra ocasión alentó, impulsó y orientó varios encuentros y diálogos que hemos venido realizando a un grupo de creadores venezolanos y extranjeros. En ese sentido, prologó mi libro de entrevistas La imagen doble; un conjunto de conversaciones con reconocidos poetas y artistas plásticos nacionales como internacionales. En fin, conjuntamente con el maestro Juan Calzadilla he organizado exposiciones, conversatorios, talleres, presentaciones de libros, recitales, en fin...

● ¿Se pueden imaginar a Juan Calzadilla manejando un fiat sincrónico hacia la vía del junquito, para visitar al maestro Mariano Díaz? ¿Pueden imaginarlo al volante, al mismo tiempo que busca un teléfono cantv móvil dentro de un maletín, para contestar una llamada ‘urgente’ de Elida Salazar? ¿Lo imaginan consagrado a la actividad política, presente en una marcha convocada por el PSUV? ¿Lo pueden  imaginar sembrando ajíes y tomates en el corredor de su casa? ¿Lo imaginan cortando dos tomates maduros de ese mismo huerto improvisado, para hacer un revoltillo con huevos y comerlo con arepas asadas amasadas por él mismo? ¿Se lo imaginan quejándose porque le saltan las teclas a un computador prehistórico que tiene en casa? ¿Se lo pueden imaginar escribiendo un ensayo profundo, mientras conversa sobre los hechos cotidianos más insignificantes? ¿Lo imaginan obsequiando muchos de sus libros con hermosas dedicatorias? ¿Se lo pueden imaginar en piyamas y en pantuflas?

● En estos últimos años, Juan no ha eludido ninguno de los planteamientos que personalmente han hecho muchos de sus colegas periodistas o interlocutores. En algunas de las entrevistas, desarrolla diversos detalles biográficos, culturales, artísticos, políticos y sociales, que han sido claves para el análisis general de su obra, de su evolución como ensayista, pedagogo, promotor cultural, historiador de arte, teórico literario, poeta, dibujante y pintor.

● Qué estimulante resulta ver y escuchar a un poeta maduro, a sus 85 años de edad, capaz de ser tan consecuente con sus ideales y propias exigencias; que no se quedara a medio camino como sucedió con otros  escritores o artistas de su generación.

● Y ya para concluir. Estoy muy feliz con el resultado final de este libro. Por ver reunida y documentada la obra conversacional de éste gran maestro, tras cinco años de indagación permanente. Creo que fue un acierto. Por lo que deseo agradecer toda la ayuda prestada por el mismo Juan y por el gerente de publicaciones de FUNDARTE Kelvin Malavé. Por último, pido un aplauso por la hermosa labor que viene desarrollando el equipo de trabajo de FUNDARTE en manos de Freddy Ñáñez, por su rigurosa, pero acertada e implacable exigencia a la hora de publicar un libro. ¡Muchas gracias!



La Revista de Cultura Agulha, con más de diez años de labor editorial, coordinada por el poeta y ensayista brasileño Floriano Martins, dedicada a Juan Calzadilla un número especial.



Imágenes integradas 1


lunes, 25 de julio de 2016

51 AÑOS DE UNOS POEMAS CIRCUNSTANCIALES



SimónPetit

Qué hacer con esta ciudad chorreando orines milenarios,
espermatozoides puestos a secar en las esquinas
genitales de cópulas frustradas.
Lydda Franco Farías

            


Debo confesar, mea culpa, que en el 2015 tuve la firme intención de publicar un trabajo –que aún mantengo inédito- sobre los Poemas Circunstanciales de Lyyda Franco Farías, a propósito de cumplirse 50 años de su publicación. Por acontecimientos asociados a mis funciones burocráticas el tiempo saltó, hizo la finta y me burló en su gambeta. Sin embargo, hoy, cuando la ciudad mariana se presta para “celebrar” la fecha impuesta de su nacimiento como espacio territorial colonizado en los archivos de indias, he querido recordar a una escritora que sufrió en su tiempo los desplantes y el desprecio de una sociedad conservadora y pacata que la obligó posteriormente a residenciarse en Maracaibo.
            Cuando Lydda Franco Farías ganó el concurso de poesía del Ateneo de Coro con motivo de su décimo aniversario de creación, el jurado integrado por Virgilio Medina, Antero Dupuy y Maximiliano Guevara, aún reconociendo los méritos y calidad de los textos que premiaron de Lydda, no imaginaron que aquella muchacha serrana de 22 años, se convertiría tiempo después en una de las más connotadas referentes de la poesía venezolana, sobre todo en la poesía escrita por mujeres. Corría el año de 1965 y a partir de mayo de ese año el nombre de Lydda comenzó a escucharse en los jóvenes de la época que con peso propio se hacían lugar en el ambiente poético, tales como Rafael José Alfonso, Enrique Arenas, Pedro Cuartín, Paul González Palencia, Peyo Sierra Graterol, Víctor Hugo Bolívar, entre otros, rompiendo el celofán y consolidando el patrimonio literario que ya estaba fortalecido con los poetas del grupo Coro.
            Lydda irrumpe en escena con un libro que se llama Poemas Circunstanciales. Y ella viene a ser la voz del desenfado y el grito desordenado de la apacible ciudad. Vino a colocarse al lado de poetas como Rafael José Alvarez, Hugo Fernández Oviol, Luis Alfonso Bueno, Milán Brecht y Juan de la Cruz Estévez. Ya no era aquella muchacha pueblerina que veían con asombro venida de San Luis con un morral lleno de poemas. Ahora era quien con unos desafiantes textos le ganaba a Guillermo de León y otros importantes poetas del estado en ese concurso. Y al conocer el contenido e intención poética de estos Poemas, más de uno saltó condenándola que lo que había hecho era un insulto a Coro y su gente.
Qué hacer con la frigidez incipiente de los templos,
con la impotencia manifiesta de los dioses desterrados.
Sin duda que la poesía en su desarrollo y perpetuidad de ésta en las palabras, no deja pasmo para la fascinación. Como adelantándose a lo que podía sucederle por la osadía de escribirle de este modo a la ciudad, Lydda, sentencia:
No pudieron
moldearme a su antojo,
ni darle la forma requerida a mis palabras,
ni templar los metales de mi risa con sus martillos de odio,
ni siquiera lograron meterme de cabeza
en un canon infesto
por eso
vaciaron su rabia sobre mi sustancia imperturbable.
            Las generaciones posteriores a Lydda reconocerían en ella que es la voz que les hubiese gustado ser. A Lydda la conocí gracias a otro hermano de lucha, Alí Primera, en 1981. Alí fue su gran amigo. Y gracias a esa amistad pude conocerle y de inmediato también nos hicimos hermanos. Recuerdo que al estrechar su mano lo primero que le dije en vez de “mucho gusto”, fue: “Qué hacer con esta ciudad chorreando orines milenarios”, a lo cual ella con una sonrisa me dijo: “Ayayayyy, Camarada, yo tengo otras cosas que he escrito” y me abrazó una tarde de Julio en Maracaibo.
            Aunque ciertamente, Lydda tenía otros tantos libros, su libro famoso fue Poemas Circunstanciales porque incluso por él hasta Juan Liscano en esa oportunidad se metió con ella augurándole que no pasaría de ser una poetisa de segunda.  Luis Alfonso Bueno puede contar mejor que yo ese episodio.
            Cuando releemos a algunos poetas y sobre todo si son amigos, uno suele no sólo deleitarse con sus poemas sino imaginar las condiciones que los generaron y el año en el que los escribieron. Parece mentira como un libro de hace 51 años logre cautivarnos todavía como cuando lo leímos por vez primera. Mucho tiempo después Lydda escribió “Recordar a los Dormidos” y me confesaría que en una frase de ese libro cerraba el ciclo de todo lo que aconteció en 1965 con los Poemas Circunstanciales y su llegada a Maracaibo:
Una vida se aplaza y se desplaza
mínima sustancia
                                             cerrazón
            Pasada la página, y a pesar de la ausencia física de Lydda, ella, en la inmortalidad de sus textos, sigue siendo aquella muchacha de San Luis, la que en el último poema de ese libro se glorifica en aquellos días, intuitiva y premonitoria, hace 51 años:
Ascenderé por los tallos
transformada,
me sentirás como nunca, palpitante,
en el latido de las hojas
y en el crujir voluptuoso de las ramas.

Lydda vista por Carlos YUSTI


            

domingo, 24 de julio de 2016

Opinión


Como ser “revolucionario” y no morir en el intento

Yuri Valecillo (Texto y Foto)



Los últimos meses he venido viendo, leyendo y escuchando opiniones acerca de lo que se debe y no se debe hacer para ser un “revolucionario” integro, fuera de toda sospecha. Creo que existen cosas que no se pueden hacer retroceder en el proceso de cambios que vivió Venezuela en las dos últimas décadas,  claro puedo asegurar que el cambio comenzó en febrero de 1989 y no en febrero de 1992.

Pero con esto de un proceso tímido y donde hasta ser “sartreano” , aunque yo solo lo leo, sirve para levantar acusaciones, hacer señalamientos en los cuales la gente de Marea Socialista ya tiene un doctorado y es que si alguien ha venido siendo blanco de los señalamientos directos, indirectos, circunstanciales, prosódicos, enzimáticos y solidos es esta agrupación política a la cual no pertenezco pero le guardo simpatías.

Lo último fue el allanamiento donde entre otras cosas buscaban  unos dólares falsos o algo parecido, claro buscaban imagino a quien los distribuía o los hace circular, pero el presunto indiciado fue “buscado”  cuando no había nadie en un local que al parecer estaría cerrado por el lado externo.

Marea Socialista,  utilizo el termino Socialista que parece ser una “Marca Registrada” por el PSUV, y es que con esto de combatir los monopolios, pero MONOPOLIZAR una palabra, una teoría, una propuesta, un término, el PSUV se llevó la cerca, nunca esperaría que los satélites del GPP hicieran o dijeran algo sobre lo inmediato, harán abstracciones, divagaran, soltaran algunas frases flojas y tomaran una posición política flatulenta, acerca de cualquier tema que hiera la fina piel de quienes gobiernan.

El Arco Minero donde el Gobierno de Nicolás y su grupo de corifeos saltan para hacerse la foto mientras entregan a las corporaciones trasnacionales más de 100 mil kilómetros cuadrados de territorio nacional, si algo más que todo el territorio de Cuba, y el GPP solo toma una posición cubito dorsal a la hora de tomar posición decidida en defensa de la soberanía.

Pero veamos algunas máximas que se deben tener para no caer de la gracia de los residentes de turno del Palacio de Miraflores y digo de turno ya que como soy republicano y no creo en el tiempo circular, veo como la línea de la historia política del país sigue su curso a pesar  de que algunos intentan detenerla, fue un buen segmento de tiempo el vivido durante estos años, pero Maduro no emociona, me parece aburrido y confunde las cosas de manera tan permanente. Que parece que lo único estable es el cambio y la mutación.

1: Defienda la soberanía en palabras, pero cuidado con nombrar el ARCO MINERO (en ese caso la soberanía se puede discutir y no ejercer).

2: Hable de un truhan que estafa con dólares falsos (Omita los veinte mil millones  del fondo chino, esos desaparecieron en acción ).

3: Denuncie los desaparecidos en América Latina (Ni por carajo le recuerda a la Fiscal General de La Nación el caso Alcedo Mora) debemos ser farol, de la calle y oscuridad de la casa.

4: Exija austeridad republicana y hable del derroche de los últimos años (Por favor no recuerde el fiestón del sobrino de Pedro Carreño) se dieron con furia.

5: Comente de quien critica “y no lo dijiste antes, eres cómplice”  y si lo dices ahora eres “traidor”.

6: Denuncie la represión (no comente nada del allanamiento a la Sede de Marea Socialista).

7: Hable de la falta de café (ni un comentario de las denuncia de los trabajadores de Café Venezuela).

8: Apoye la constitución Nacional (pero si alguien llama a ejercerla llamando al revocatorio, colóquelo en listas negras).

9: Aplauda el silencio, la prudencia a los que callan y a los que señalan.

10: No se le ocurra pensar que el ALLANAMIENTO a la sede de Marea Socialista " Es el comienzo de una serie de actos que tienen como fin intentar desprestigiarla"

11: Haga su cola y asuma que el PSUV y el GPP ya en la voz de la gente tiene un lema militante (permítame pensar por usted).

sábado, 23 de julio de 2016

ASCENSIÓN y DESCENSO DE LA ESCRITURA



Franklin Fernández


Leda y el cisne. El mito habla de la seducción de una bella mujer por parte de Zeus. Zeus transformado en un alado cisne, se acerca a ella. ¿Acaso no es esa la verdadera historia de la poesía?

*

La poesía es el más hermoso de los animales de pluma.

*

La inspiración: polifonía espiritual del vuelo.

*

La poesía vuela alto, se eleva, anda sobre sí misma... mientras el poeta camina y arrastra sus pies sobre la tierra.

*

Un poema movido por el viento, lleva su perfume y su aroma...

*

Una escritura que sirva para guarecerme de los pájaros.

*

Un poeta no es más que un pájaro aturdido.

*

Palabras cuyas imágenes estén abiertas para el vuelo.

*

Volar, volar y volar... es expresar lo que se siente. La poesía es la única ala para el vuelo.

*

Se es como una especie de jaula que libera al poema...

*

Escribir como se piensa. Pensar como se escribe. Ascensión y descenso de la escritura.

*

El fuego nos acerca a la luz. Toda escritura arde en la luz. El poeta es luz y sombra.

*

Para mí volar o escribir es una misma cosa.

*

Cuando escribo, vuelo. Incluso vuelo cuando me cortan las alas. Quiero volar siempre.

*

Todo aleteo es el lento oscilar de una escritura.

*

El vuelo es polifónico sobre una hoja de papel.

*

Imaginar la punta del lápiz como el pico de un pájaro carpintero.

*

El aforismo tiene la magia de una pluma que cae levemente...

*

Volar es lo que se desea siempre cuando escribes y menos esperas.

*

¿Dónde será el punto de encuentro entre el poema y su vuelo?

*

Todo aforismo alza el vuelo en fuga.

*

El pavorreal. Hay poemas que tiene la forma de un pájaro florido.

*

No podía dormir. Tenía un libro en pleno vuelo en mi cabeza.

*

¿El poeta? Miedo de ser ala y pájaro. ¿El poema? Miedo de ser vuelo y aire.

*

Aforismos cuyos gorjeos no son más que cantos.

*

Cuando se escribe, la tierra juega con nosotros. No se debe escribir más allá de los límites del cielo.

*

Toda escritura alada se expande en el crepúsculo.

*

El poema es el canto que nos aturde en el silencio de un pájaro.

*

Todo aforismo es un exceso de silencio. Todo silencio es un exceso de presunción.

*

Escribir es el vuelo transformado en signo.

*

Se escribe para escuchar el canto del pájaro que llevas dentro.

*